En la técnica Moeller, las manos usan un movimiento parecido a una ola. A menudo se compara con hacer chasquear un látigo o una toalla. El momento clave es levantar la parte trasera de la baqueta y flexionar la muñeca durante la preparación. La punta de la baqueta al principio se mantiene a la misma altura. Luego la muñeca se abre en la dirección opuesta, levantando la baqueta mientras la mano baja. Finalmente, la muñeca lleva la baqueta hacia el tambor y produce el golpe.
Según la dinámica necesaria, la técnica Moeller puede usar un grupo muscular más pequeño o más grande: desde la muñeca y parte del antebrazo hasta el antebrazo completo y el codo. A veces incluso interviene el hombro en los golpes más potentes.
El enfoque Moeller depende de un movimiento suave y medido. La mano y la baqueta aceleran de forma natural sin desperdiciar energía durante el golpe. Junto con la técnica Gladstone, es una de las claves para un movimiento natural y orgánico en la batería.